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Medicina integrativa

Prevención de la enfermedad y promoción de la salud Por fortuna, es cada día mayor el número de personas que comprenden que la responsabilidad de la salud está en sus manos y no en las de un especialista. Desde luego, es cierto que durante una crisis pueden beneficiarse de los avances tecnológicos que tienen a su alcance, pero una vez superado el problema, es conveniente retomar un estilo de vida que prevenga recaídas. El camino consiste en cambiar nuestra visión, y pasar de un esquema en el que se maneja la enfermedad (patogénesis), a uno que promueve la salud, minimiza la dependencia de la tecnología y encamina a las personas a prevenir las enfermedades a través de la educación (salutogénesis). Una verdadera medicina preventiva se basa en un esfuerzo social que enseñe a la persona cómo mejorar su salud, y así prevenir enfermedades. El médico debe convertirse en un facilitador de la salud que respeta la individualidad de quienes lo consultan, y dejar de ser un técnico que alivie síntomas y malestares. Tendrá que estar interesado en el desarrollo integral de sus pacientes, por quienes dejará de ser un especialista para ampliar su horizonte de conocimientos a temas directamente relacionados con la salud del ser humano: nutrición, agricultura, psicología (interrelaciones mente-cuerpo), ecología, entre otros. Los especialistas son necesarios, pero tendrán que ser una minoría, y su actuación deberá estar encaminada a la medicina en situaciones críticas, cirugías y urgencias. La salud La salud no es únicamente la ausencia de enfermedad, sino un estado armónico (equilibrio) que genera un bienestar (biopsicosocial), en el cual cada organismo funciona de manera eficiente e interactúa positivamente con su entorno. El bienestar por sí solo no define la salud, sino que es un atributo de la misma. Ésta depende de un estado de resiliencia (adaptabilidad) que nos permite recuperarnos de manera efectiva de las adversidades (golpes psicológicos, infecciones, cambios climáticos-ambientales etcétera), esto es, sin que los reveses de la vida nos predispongan a un agotamiento secundario que pueda generar otros padecimientos. Muchas veces, las enfermedades que son resueltas por nuestro organismo y que ponen a prueba nuestra resiliencia, generan un fortalecimiento posterior que perdura por mucho tiempo (un ejemplo: las enfermedades exantemáticas de la infancia). La salud se sustenta, a nivel general, en la robustez ambiental (ecología) en la que habitamos, y a nivel individual, en el equilibrio dinámico de tres pilares fundamentales:
  • Lo que comemos = polo metabólico (digestión-excreción, movimiento-voluntad).
  • Lo que sentimos = polo rítmico-afectivo (respiración y ritmo cardiaco).
  • Lo que pensamos = polo neuroencefálico - sistema nervioso (conciencia).
El hombre que aspira al equilibrio de estos tres pilares y adquiere plena responsabilidad de la importancia de lo que piensa, siente y actúa, podrá desenvolverse libremente, ser creativo y contar con un estado de satisfacción personal que apuntale el desarrollo de su potencial. La salud, en el nivel más alto, refleja siempre un estado de coherencia de estos tres aspectos, que conlleva un sentido de ética, reflejada en el servicio de procesos que faciliten mayor salud global (ambiental, social, comunitaria, etcétera). De tal manera que la salud humana es una consecuencia de: La fortaleza ecológica que nos rodea (biodiversidad).
  • El ambiente familiar y comunitario que rodea al niño antes de los siete años de edad.
  • La nutrición (especialmente antes de los siete años).
  • Acontecimientos y educación antes de los 14 años de edad.
  • Responsabilidad individual (actuar, sentir, pensar), ya que cada quien determina en gran medida la calidad de su salud (estilo de vida, alimentación, ejercicio, meditación etcétera), especialmente a partir de los 21 años.
  • Un soporte afectivo por parte de la comunidad.
  • Sentido de vida (vida espiritual).
  La labor de la medicina (origen etimológico: mediar) consiste en mediar y facilitar la integración de esta triada a nivel individual, y facilitar procesos de salud ambiental y social en nuestra comunidad.